Pasos para la revisión de la compresión del motor

¿Planeas un viaje de larga distancia? ¿Tu vehículo está sometido a un uso intenso y quieres asegurarle una larga vida? La revisión de la compresión en motores usados es esencial para garantizar el buen estado general de tu coche. Aparte de las revisiones periódicas llevadas a cabo por profesionales, tú también puedes realizar esta sencilla comprobación sobre el estado de tu motor siempre que lo consideres oportuno con los sencillos pasos que te explicamos en este artículo.

 

Conoce la condición interna de un motor usado a través de una prueba de compresión

En los centros especializados, la revisión de la compresión del motor se realiza en la actualidad a través del empleo de sistemas electrónicos. Se trata de una prueba especialmente útil para comprobar el estado de los motores usados. Con todo, antes de que la tecnología hubiese avanzado lo suficiente para permitir la realización de este tipo de diagnósticos, la prueba de compresión de los motores usados se realizaba de manera mecánica.

Así, estos métodos se siguen empleando hoy en día porque son sencillos, económicos y ofrecen una lectura muy fiable acerca del estado general de un motor. ¿Te apetece poner a prueba tus dotes como mecánico y comprobar por ti mismo la compresión del motor? Sólo necesitas un manómetro (que puedes adquirir en cualquier tienda de accesorios para vehículos) y la ayuda de un asistente.

Revisión de la compresión del motor en 6 sencillos pasos

Enciende el motor y mantenlo en funcionamiento durante al menos 20 minutos. Es el tiempo que hace falta para que este alcance su temperatura habitual y sea posible realizar el test. Puedes salir a dar una vuelta con tu vehículo o aprovechar para hacer algún recado con el mientras logras que todas sus piezas alcancen la temperatura que normalmente tienen durante su funcionamiento.

Transcurrido este tiempo y con el vehículo ya apagado, desconecta los cables que van conectados a las bujías.

Escoge una de las bujías e inserta en ella la punta del manómetro (justo en el hueco de la culata en la que va colocada la bujía).

Pide a tu ayudante (búscate un ayudante 🙂 que encienda el motor y que lo acelere durante unos segundos mientras tú sostienes el manómetro en el hueco de la bujía.

Comprueba la presión que indica el manómetro y repite el mismo proceso en todas las bujías del motor.

Asegúrate de que todas las bujías de tu motor usado tienen la misma presión y que esta se corresponde con las recomendaciones del fabricante. Recuerda que, en los motores de gasolina, existe un margen de 1,5 bar de diferencia entre bujías que no afecta al motor.

¿Los datos no son los que esperabas? Los motores usados en ocasiones presentan este tipo de anomalías y es muy importante abordarlas cuanto antes. En el caso de que los valores recogidos por el manómetro no se correspondan con la relación de compresión recomendada por el fabricante, lleva tu vehículo a un centro especializado para que un profesional realices una nueva revisión de la compresión del motor usado, determine cuál es el origen de la fuga y te ofrezca una solución óptima al problema.

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