Comprar un motor de segunda mano

Cuando pensamos en adquirir un motor de segunda mano, tenemos que considerar diferentes aspectos para que nuestra compra resulte bien. Aunque, al hablar de nuestro coche, consideramos al motor como un todo, una unidad, se trata de un complejo mecanismo formado por muchas piezas que deben funcionar perfectamente coordinadas. De esta forma, si una de ellas está defectuosa, el conjunto verá alterado su correcto funcionamiento.

Dónde adquirirlo

En primer lugar, conviene que realicemos la compra en un establecimiento que cumpla todos los requisitos legales. Pensemos, por ejemplo, que si nos permite ahorrar el I.V.A., además de estar incumpliendo la ley, no nos dará una factura. En consecuencia, si tenemos que hacer una reclamación posterior, careceremos de ese documento para justificarla.

La garantía

También es importante que el vendedor nos dé una garantía sobre el motor que adquirimos. Y ello, no sólo porque así estaremos cubiertos de fallos durante unos meses, sino también porque, al brindárnosla, demuestra que el producto ha sido revisado y se encuentra en buenas condiciones. La ley vigente dice que, tratándose de artículos de segunda mano, el último profesional debe dar siempre garantía al usuario final; en Hybrid damos siempre garantía, al usuario final, al taller, al mayorista, a cualquiera que confíe en nosotros y haga su compra en nuestra casa.

El escape

Pasando a cuestiones mecánicas, uno de los puntos que nos dice mucho de un motor es el humo que sale por el tubo de escape. Claro que, para ello, es necesario poder arrancarlo. Si es de color azul, muestra que el motor consume mucho aceite y que está muy gastado. En cambio, el humo negro indica excesivo consumo de combustible, mientras que el blanco evidencia que no llega suficiente carburante a la combustión o que se produce condensación en el propio escape.

La limpieza

Por norma general, es recomendable que desconfiemos de un motor excesivamente limpio o muy sucio. Pero también conviene observar si su aspecto es homogéneo o, por el contrario, hay piezas que parecen más nuevas. En este sentido, conviene mirar también la tornillería para apreciar si hay señas de manipulación puesto que, en tal caso, habrá sido objeto de una reparación importante, y también es recomendable comprobar el estado de mangueras y fajas. Igualmente observaremos los puntos de conexión entre las piezas del motor para ver si están húmedos o rezuman líquido.

El vistazo final

Aunque no sepamos de motores, es muy conveniente que observemos el que vamos a comprar desde una cierta distancia. Es la forma de verlo como un todo homogéneo y, así, detectar aspectos que nos parezcan sospechoso tales como piezas que faltan u orificios destapados.

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